A los veinte años Dagmara Sumara publica su primer libro, Dancing, en la prestigiosa editorial de poesía Biuro literackie.
La voz de mi generación
(english version)
Primeros pasos sin ayuda, es decir nadie lleva
de la mano, nadie lleva al herido. Primeras
caídas sin ayuda. Ése es el motto principal de las excursiones
al río. En pleno verano. Ha llegado
la feria, ha montado las casetas, los carruseles, los billares
al lado del río, así que nos dirigimos feriadamente allí.
Llevamos banderines rojos, tenemos diecinueve
años, tenemos pastores alemanes, coches,
tenemos el corazón roto. Algo nos une. Alguien
podría decir: la voz de la generación. Que compramos una
entrada y el resto va de gorra en la noria.
Bebemos coca cola a la americana en un solo vaso de papel
para reducir los costes. Besamos unos únicos labios para
intercambiar opiniones. Qué barato, qué inteligente.
Gente con niños nos pregunta por el camino para ir al puesto
de frankfurts. Alguien bromea diciendo que sus hijos son salchichas frankfurt.
Qué sabroso, qué gracioso. Nos pasamos todo el año
esperando la llegada de la feria, haciendo creer
a nuestros padres que nuestro hobby son los idiomas.
Cuando nos piden hacer el numerito ante sus amigos, decimos
con un maravilloso acento inglés à la bbc: "Hello, my
name is Peter. Now fuck off". Todos aplauden.
Los menos orientados en el savoir vivre se huelen alguna estratagema.
De Dancing
28 de diciembre de 2009
27 de diciembre de 2009
Wacław Oszajca III
el cardenal pasea
albert vanhoye pasea por el jardín
la grava cruje bajo sus pies
se siente el olor de las peonias
murmura la fuente
susurran
las páginas del libro
pasadas en el pensamiento
la maleta está hecha
el título de doctor honoris causa guardado
el taxi pedido
en su cabeza cana
en su gastado traje negro
empieza a caer una fina lluvia
albert vanhoye
mecánicamente
mete en el bolsillo interior de la chaqueta
la cruz cardinalicia
al menos le ahorraré ese disgusto
porque para qué se va a mojar sin necesidad
De Perspectiva invertida
albert vanhoye pasea por el jardín
la grava cruje bajo sus pies
se siente el olor de las peonias
murmura la fuente
susurran
las páginas del libro
pasadas en el pensamiento
la maleta está hecha
el título de doctor honoris causa guardado
el taxi pedido
en su cabeza cana
en su gastado traje negro
empieza a caer una fina lluvia
albert vanhoye
mecánicamente
mete en el bolsillo interior de la chaqueta
la cruz cardinalicia
al menos le ahorraré ese disgusto
porque para qué se va a mojar sin necesidad
De Perspectiva invertida
25 de diciembre de 2009
Wacław Oszajca II
viernes santo
eran ya
más de las tres de la tarde
más o menos después de todo
y sin embargo hoy
es decir el veintiuno de marzo
de dos mil ocho
una mostruosa boa
se introduce en el interior de la basílica
un rebaño de clérigos corre
con sus alas negras se eleva
estoy en el puente
observo el parduzco tíber
ya casi lo sé
lo único que tengo que hacer
es vivir
De perspectiva invertida
eran ya
más de las tres de la tarde
más o menos después de todo
y sin embargo hoy
es decir el veintiuno de marzo
de dos mil ocho
una mostruosa boa
se introduce en el interior de la basílica
un rebaño de clérigos corre
con sus alas negras se eleva
sobre la gran plaza
como si fueran el dios padre
de la capilla sixtina
gorjeando como estorninos
vuelan hacia san pedro
vuelan irradiados de sol
estoy en el puente
observo el parduzco tíber
ya casi lo sé
lo único que tengo que hacer
es vivir
De perspectiva invertida
24 de diciembre de 2009
Wacław Oszajca (1947)
Hace unos meses en una de las entradas del blog me preguntaban por esa línea de poesía religiosa polaca que apenas ha encontrado reflejo en Al trasluz, con este poema del jesuita Wacław Oszajca inicio una serie de poemas de esas características.
parada de autobús
el niño tiene las manos
en los bolsillos del pantalón
juguetea con los dedos
busca
acaricia
a sí mismo en sí mismo
a la compañera de clase
a la maestra
quizá
el niño
llegue a saber dentro de poco
que también a dios
De Perspectiva invertida
parada de autobús
el niño tiene las manos
en los bolsillos del pantalón
juguetea con los dedos
busca
acaricia
a sí mismo en sí mismo
a la compañera de clase
a la maestra
quizá
el niño
llegue a saber dentro de poco
que también a dios
De Perspectiva invertida
22 de diciembre de 2009
21 de diciembre de 2009
Mirosław Gabryś (1973)
Erótico
en esta ciudad hay pocos cubos de basura
así que tengo que llevar en los bolsillos billetes usados
restos de dinero y un pañuelo lleno de mocos.
soy demasiado sentimental.
a veces encuentro pelos tuyos en la cama a veces tus huellas dactilares
en el piano así que no expondré los muebles delante de casa.
mi dedo corazón es más largo que el índice.
ya no lo verás nunca.
agosto 1998
en esta ciudad hay pocos cubos de basura
así que tengo que llevar en los bolsillos billetes usados
restos de dinero y un pañuelo lleno de mocos.
soy demasiado sentimental.
a veces encuentro pelos tuyos en la cama a veces tus huellas dactilares
en el piano así que no expondré los muebles delante de casa.
mi dedo corazón es más largo que el índice.
ya no lo verás nunca.
agosto 1998
20 de diciembre de 2009
Grzegorz Olszański (1973)
42-662
Cuando mi hermano a los tres años
se tragó una cantidad indeterminada
de pastillas de diazepam,
que igual le parecieron una nueva versión de caramelos
para niños,
y el mundo empezó a darle vueltas como un carrusel
desbocado,
mi madre fue corriendo al colegio
a clase de polaco
y me preguntó
si no recordaba el número de teléfono
de mi padre.
No lo recordaba.
Recordaba sólo el código.
Hoy Lo sigo recordando.
Cuando mi hermano a los tres años
se tragó una cantidad indeterminada
de pastillas de diazepam,
que igual le parecieron una nueva versión de caramelos
para niños,
y el mundo empezó a darle vueltas como un carrusel
desbocado,
mi madre fue corriendo al colegio
a clase de polaco
y me preguntó
si no recordaba el número de teléfono
de mi padre.
No lo recordaba.
Recordaba sólo el código.
Hoy Lo sigo recordando.
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