19 de marzo de 2009

Jarosław Klejnocki VI

Y me despierto de repente en un abismo No se oye nada
ningún rumor ningunos misteriosos
arañazos en las paredes ninguna vibración de las cañerías
ningún perro ladrando escandalosamente al otro lado de
la ventana nadie va al trabajo ningún autobús
llega a la parada y pega un sonoro
frenazo no hay ninguna radio puesta ninguna puerta
se cierra con un portazo No se oye nada como si todo hubiera muerto
O como si durara impaciente antes
de nacer.

2 comentarios:

Angelus dijo...

Inquietante poema: el misterio envuelve estructuralmente lo cotidiano. La comparación final es extraordinaria.

Una duda: "ningunos misteriosos arañazos", ¿no es mejor ponerlo en singular?; lo digo, sobre todo, por el indefinido.

Saludos.

Abel Murcia abelams77@gmail.com dijo...

Estuve pensando en hacer desaparecer el indefinido y optar por "no hay misteriosos arañazos", finalmente opté por el valor de la repetición, pero si te he de ser sincero, no me convence la opción en singular.

Abrazos,

Abel