Caín
no digas nunca más que tienes un número
bajo la piel porque no te ayudará ni siquiera una llamada
a un amigo, cada pequeño sonido
distrae al francotirador y por casualidad
puede dejarte sólo algo de vida.
y algo es demasiado poco para morir.
escucha cómo crujen y maduran en nosotros
los huesos. ya verás, un día brillarán.
De NeoNoé
9 de febrero de 2010
8 de febrero de 2010
5 de febrero de 2010
Jacek Dehnel II
En el poemario Vidas paralelas, el poema que da nombre al libro aparece dividido en siete partes, de las cuales reproduzco aquí la cuarta:
IV.
El abogado Federico G. L. dicta una citación
Las ventanas dan a un lejano amarillo -
pero él no lo ve. Traje inglés
y camisa inglesa. De pie, dicta.
La secretaria es fea. Él no lo ve,
como no ve los ahogados, la aldea gitana
o las magnolias oscuras. Y de repente por entre
la frase sobre el lugar de los sucesos y la frase sobre la culpabilidad
oye en su cabeza y casi pronuncia, sorprendido:
"La rosa
no buscaba la rosa.
Inmóvil por el cielo,
buscaba otra cosa."
No dice nada, lo olvida. Dicta hasta el punto
y ordena que sirvan el café en el patio a las seis.
Varsovia - Gabryelin, 1.V.1903
IV.
El abogado Federico G. L. dicta una citación
Las ventanas dan a un lejano amarillo -
pero él no lo ve. Traje inglés
y camisa inglesa. De pie, dicta.
La secretaria es fea. Él no lo ve,
como no ve los ahogados, la aldea gitana
o las magnolias oscuras. Y de repente por entre
la frase sobre el lugar de los sucesos y la frase sobre la culpabilidad
oye en su cabeza y casi pronuncia, sorprendido:
"La rosa
no buscaba la rosa.
Inmóvil por el cielo,
buscaba otra cosa."
No dice nada, lo olvida. Dicta hasta el punto
y ordena que sirvan el café en el patio a las seis.
Varsovia - Gabryelin, 1.V.1903
De Vidas paralelas
4 de febrero de 2010
Krzysztof Jaworski III
Silencio
Regreso.
Eh, piedra, ¿te acuerdas de mí?
Silencio.
Eh, casas, árboles, balcones, ¿os acordáis de mí?
Silencio.
Eh, ventanas, garajes, cubos de la basura, desagües, sótanos,
tejados, pared arañada de ladrillo, hidrante oxidado,
polvo de carbón, charco turbio como el sueño de un loco, alcantarilla,
arena en los excrementos de las palomas, hierba pisoteada, bichos
muertos y tú, tú, mi fiel sacudealfombras,
¿os acordáis de mí?
Silencio.
¿Se puede saber de una puta vez si alguien todavía se acuerda de mí?
Silencio.
Silencio.
De Placeres molestos
Regreso.
Eh, piedra, ¿te acuerdas de mí?
Silencio.
Eh, casas, árboles, balcones, ¿os acordáis de mí?
Silencio.
Eh, ventanas, garajes, cubos de la basura, desagües, sótanos,
tejados, pared arañada de ladrillo, hidrante oxidado,
polvo de carbón, charco turbio como el sueño de un loco, alcantarilla,
arena en los excrementos de las palomas, hierba pisoteada, bichos
muertos y tú, tú, mi fiel sacudealfombras,
¿os acordáis de mí?
Silencio.
¿Se puede saber de una puta vez si alguien todavía se acuerda de mí?
Silencio.
Silencio.
De Placeres molestos
3 de febrero de 2010
Krzysztof Jaworski II
El ídolo de mi padre
El ídolo de mi padre es mi tío
el de Pińczów (actualmente está muerto), que llegó
a los noventa y seis, porque todas las mañanas se bebía esta cantidad
de alcohol de farmacia en un vaso (aquí mi padre muestra con los dedos cuánto). Mi padre
está preocupado porque sólo bebe vodka. A mi madre,
esa pobre mujer que
me ha dedicado toda su vida adulta
con sólo ver el alcohol le entran temblores. - Noventa y seis no,
ochenta seis - corrige a mi padre.
- Qué sabrás tú - dice mi padre, convencido de estar en posesión
del secreto de la vida eterna.
- No te preocupes, papá - tranquilizo a mi padre y le sirvo en un vaso
vodka de centeno. Una vez
vendí todas sus novelas de hazañas bélicas,
incluida Los alces atacan en solitario.
Menudo hijo estoy hecho.
Los alces atacan en solitario.
Vodka de centeno.
Ya soy demasiado viejo para este tipo de poemas.
De Placeres molestos
El ídolo de mi padre es mi tío
el de Pińczów (actualmente está muerto), que llegó
a los noventa y seis, porque todas las mañanas se bebía esta cantidad
de alcohol de farmacia en un vaso (aquí mi padre muestra con los dedos cuánto). Mi padre
está preocupado porque sólo bebe vodka. A mi madre,
esa pobre mujer que
me ha dedicado toda su vida adulta
con sólo ver el alcohol le entran temblores. - Noventa y seis no,
ochenta seis - corrige a mi padre.
- Qué sabrás tú - dice mi padre, convencido de estar en posesión
del secreto de la vida eterna.
- No te preocupes, papá - tranquilizo a mi padre y le sirvo en un vaso
vodka de centeno. Una vez
vendí todas sus novelas de hazañas bélicas,
incluida Los alces atacan en solitario.
Menudo hijo estoy hecho.
Los alces atacan en solitario.
Vodka de centeno.
Ya soy demasiado viejo para este tipo de poemas.
De Placeres molestos
1 de febrero de 2010
Krzysztof Jaworski (1966)
El regreso de los vikingos
A Grzegorz Wróblewski
Los vikingos han vuelto.
Compran alcohol, cantan canciones
de la serie Bonanza y acosan sexualmente
a la estatuas de piedra de la plaza en el centro.
El cosmos es una isla.
La vida es un paseo por un agua verdaderamente turbia.
Los vikingos conocen el lenguaje de los arenques, y les crecen hachas en la cabeza.
Dentro de unos años llegarán los extraterrestres,
pero las leyendas locales no hablarán de ellos.
Siempre hay una Itaca que joder.
La policía no reacciona.
Aquí nunca oyeron hablar de Bonanza.
De Placeres molestos
A Grzegorz Wróblewski
Los vikingos han vuelto.
Compran alcohol, cantan canciones
de la serie Bonanza y acosan sexualmente
a la estatuas de piedra de la plaza en el centro.
El cosmos es una isla.
La vida es un paseo por un agua verdaderamente turbia.
Los vikingos conocen el lenguaje de los arenques, y les crecen hachas en la cabeza.
Dentro de unos años llegarán los extraterrestres,
pero las leyendas locales no hablarán de ellos.
Siempre hay una Itaca que joder.
La policía no reacciona.
Aquí nunca oyeron hablar de Bonanza.
De Placeres molestos
31 de enero de 2010
Janusz Kotański (1957)
Enero ha sido en gran parte como el febrero del poema de Janusz Kotański. No suele ser habitual, ni siquiera por estas latitudes, ver un Vístula encadenado completamente por el hielo.
Febrero
soleado
nevado vacío
sin huellas
de seres humanos
de animales
silencio
canosa niebla
blancos árboles
río
completamente aprisionado por el hielo
De poemas
Febrero
soleado
nevado vacío
sin huellas
de seres humanos
de animales
silencio
canosa niebla
blancos árboles
río
completamente aprisionado por el hielo
De poemas
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