18 de diciembre de 2008

Tomasz Różycki III

Si la primera versión era presentada en endecasílabos y la segunda sin metro, esta tercera está hecha de alejandrinos. Colonias aparece publicado en 2006 y recoge 77 "sonetos" de los cuales algunos tienen rima y están formados por versos de 7 sílabas + 6 sílabas -con una gran tradición en la lírica polaca, y que ya Mickiewicz cultivaría- y otros, como el presentado en este blog, con una mayor libertad en la composición.
Tomasz Różycki está considerado uno de los poetas polacos más interesantes de los últimos tiempos. Estudió Filología Románica y publicó su primer libro en 1997 (Vaterland), si bien sería su sexto poemario (Doce estaciones), publicado en 2004 y premiado con uno de los más importantes premios literarios en Polonia -el de la Fundación Kościelski-, el libro que lo consagraría definitivamente. Su obra ha sido traducida a numerosas lenguas.

En el magnífico blog de Xavier Farré -ABCD Blog de Xavier Farré- recomendado a todo aquel que se quiera adentrar en el mundo de la poesía de esta parte de Europa -aunque no sólo-, se puede disfrutar de la excelente traducción al catalán de varios poemas de Colonias.

Opio

Cuando empecé a escribir, yo todavía ignoraba
qué fácil es. Basta fundirse, aparecerá
la herramienta, la tinta, habrá tipos de dolor,
un dolor como un alfiler, otro papel blanco,

y también muchos placeres, como un alfiler,
como un papel blanco. Yo todavía ignoraba
que aparecerían puntos latentes, en ti,
en la piel del cielo, en lo profundo de la tierra,

donde fluyen los ríos, y que basta tocarlos
y sucederá por sí solo ¡Es algo animal!
Ignoraba que es fácil escribir sin memoria,
escribir –arder- hasta la locura, todo alma,

más allá de la vida - no escribir, marchitar -
y que no soy nada si hablo lenguas e ignoro esto.

De Colonias

4 comentarios:

Mega dijo...

Sorprende comprobar que un mismo poema puede variar tanto atendiendo al metro escogido.

Muy interesante.
Un abrazo

Abel Murcia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Abel Murcia dijo...

Es como en fotografía, en el momento en que el fotógrafo -el traductor- realiza una elección en cuanto a la luz, el diafragma, la profundidad de campo, etc., topamos con una u otra imagen. Yo también creo que es interesante, sobre todo porque nos permite tomar conciencia de que todo texto puede generar numerosas traducciones, numerosos nuevos textos. Todo autor traducido se puede convertir en infinitos autores, y ello sin entrar en la multiplicidad de lecturas que cada texto provocará posteriormente. Apasionante. De verdad, apasionante.
Abrazos.

Abel

carmensabes dijo...

Me estoy volviendo loca con tu blog, tan sublime es... no tengo palabras, decirte que admiro tu trabajo en lo más profundo de mí y te seguiré y aprenderé.

Un abrazo