31 de diciembre de 2008

Janina Katz (1939) I-III

La historia de la literatura, incluyendo en ella –como creo que no puede ser de otra manera, a los traductores- esconde vidas sorprendentes. La de Janina Katz es una de ellas. Nació en Cracovia en 1939 donde sobrevivió a la matanza nazi gracias a la ayuda de las gentes de un pequeño pueblo polaco (Dobczyce). Estudió Filología Polaca y Sociología en la Universidad Jaguellónica de Cracovia. Tras los acontecimientos de marzo de 1968, que tendrían como consecuencia la salida de muchos de los pocos polacos de origen judío que aún quedaban en el país, emigró a Dinamarca. Escribe en danés. En Dinamarca ha publicado once poemarios, cuatro novelas, y dos libros de relatos cortos así como un libro para niños. Su debut literario en prosa fue considerado el mejor libro de 1993 en Dinamarca. Ha recibido numerosos premios literarios y entre ellos la máxima distinción de las letras danesas, el premio de la Academia Danesa de Literatura. Disfruta de una beca vitalicia para la creación otorgada por la Fundación del Arte estatal.
Es también crítica literaria y traductora al danés de la poesía de Miłosz, Szymborska, Różewicz, Lipska y Herbert, y de la prosa de Konwicki y Mrożek. Sus traducciones le merecieron el premio de la revista Kultura -referente no sólo cultural de la emigración polaca en París, fundada en 1947- y una medalla del gobierno polaco que se concede a aquellas personas que han realizado una destacada labor de difusión de la cultura polaca. Ha colaborado con numerosas revistas polacas.

En 2008 publica en la Editorial Austeria (Cracovia/Budapest) un libro bajo el elocuente título de Escrito en polaco. Aquí, tres de los poemas de ese libro:

Duermo mucho.
Pienso mucho.
Por lo general suelo pensar en
que duermo demasiado.

Una suave y peluda pata
me acaricia para adormecerme.
Presiona los párpados.
Sueño con:
las deudas no pagadas,
los exámenes no aprobados,
la mano no estrechada.

Una gran Nada
en la pancarta de la vida.
______________________________

El camino

No vayas por ese camino.
Ése es el camino de los que
han perdido el camino:
los sin casa los sin hijos
perros cojeantes.

Y yo:
en el marco de mis ejercicios
de empatía.

________________________________

Después de un gran amor,
poca piedad.
Después de un gran engaño,
silencio.

En una ciudad desconocida
pregunto a un peatón
por el camino a tu tumba.

De Escrito en polaco

A todos los que me acompañáis en estas páginas sin papel, no querría acabar hoy sin desearos un FELIZ 2009.

30 de diciembre de 2008

Leszek Szaruga III

Nieve, palabra

Cada dos palabras nieve. Cae
en un momento inapropiado.
Se funde en la boca. Suena
falsa. La nieve suena en voz baja.

Los muertos hablan en nosotros en una voz
cada vez más baja. Se deshacen en la boca. Bastante
fríos. Inexpresables.

La nieve cae cada dos palabras.
En la cara. En la memoria.

De Elección vital (poemas 1968-1998)*

***

Sabes que tras el horizonte,
siempre tras el horizonte espera tu
doble, tu confesor, tu salvador. Caminas
hacia él, escuchas su pesado respirar
a tus espaldas.


De Elección vital (poemas 1968-1998)*

* Véase el comentario sobre el título del libro en la entrada Leszek Szaruga II

29 de diciembre de 2008

Leszek Szaruga II

En 2006 y bajo un título que se presta a la doble traducción de Selección de una vida (poemas 1968-1998) o de Elección vital (poemas 1968-1998), Leszek Szaruga publica en la Editorial Nowy Świat una antología de 50 poemas. El poema que abre la antología lleva por título Al parecer.

Al parecer

Al parecer la belleza ya no tiene
importancia. Los teóricos del arte
han renunciado
a la belleza. Se dedican
al arte.

El arte de nuestros tiempos
es diferente. Nuestros tiempos
son diferentes. Nosotros mismos somos
diferentes. Al parecer

somos inhumanos.

28 de diciembre de 2008

Leszek Szaruga (1946)

Pseudónimo de Leszek Wirpsza. Poeta, traductor, crítico literario.

Dependencias

Mi amigo no entiende
la poesía. Y eso está bien, pero

la poesía no entiende a mi
amigo. Y con eso

habría que hacer obligatoriamente algo.

De Poemas

25 de diciembre de 2008

Piotr Bratkowski (1955)

Hay días en los que los poemas lo buscan a uno. Y hay días en los que nos encuentran.

Las palabras más hermosas de la lengua polaca

el primero dijo madre
y le pusieron un notable alto
el segundo dijo patria
y le pusieron un sobresaliente
el tercero dijo tergal

De El arte de disparar

23 de diciembre de 2008

Equivalencias y Marian Grześczak (1934)

En septiembre de 1990 la revista Equivalencias dedicaba su número 20 a la poesía polaca. Un estudio de Jerzy Lisowski bajo el título de "Poesía necesaria" precedía la obra de 12 poetas que habían aceptado ceder una serie de poemas inéditos para su publicación –los poemas aparecían en polaco, en español y en inglés-. Los autores recogidos eran: Jan Bolesław Ożóg, Jan Twardowski, Tadeusz Różewicz, Julia Hartwig, Artur Międzyrzecki, Konstanty Puzyna, Bogdan Czaykowski, Ewa Lipska, Marian Grześczak, Krzysztof Karasek, Kazimierz Hoffman, Waldemar Żelazny. Me propusieron las traducciones de algunos de los poemas de cuatro de aquellos poetas -Jan Bolesław Ożóg, Konstanty Puzyna, Marian Grześczak, Kazimierz Hoffman- y vuelvo a ellas en este nuevo marco.

Marian Grześczak (1934)

El vestido verde

A. con un vestido verde y floreado. Tan claro y transparente que si el sueño buscase comparaciones podría encontrarlas únicamente en dos de los sitios que conoce en el mundo: en la depresión holandesa y en la cuenca del Selenga en Mongolia. A. con ese vestido, increíblemente hermoso en armonía con su cuerpo, reconciliada en esta frase, aquí, ahora, frase disparatada pero posible, porque ¿cómo podría atreverse el sueño a ver correctamente y a expresarse debidamente? A. en este sueño, ese vestido con mujer, esa ilusoria aparición suya ante estos ojos míos, que soñando ven a un tiempo lo soñado, se esfuma, ambos se esfuman, verdes, e inmediatamente está la calle, y yo, mis ojos escondidos en ella, ocultos tras algún coche azul de la marca Audi, escuchamos, a quién de entre nosotros llamará ella, quizá a aquel que desea, o a aquel que sabe cómo alegrarla, o a cualquier otro con el que sueña para que simplemente esté, muchos de ellos, muchos en la insospechada, para ella, espera, y sin embargo, no hay ninguno, y toda esa belleza suya, piensa el sueño, se derrocha, su luz y su vestido, y también ese verde, que mira a su alrededor para quién podría ser aún más verde, y aún así el sueño y sus siempre tímidos ojos no quieren reconocerla ni reconocerse, sólo miran a escondidas cómo A. mira a su alrededor y se alegran enormemente de ello, como si supieran que lo que busca está siempre más vivo que lo que espera.

21 de diciembre de 2008

Krzysztof Siwczyk III

Poeta. En 1995 aparece su primer poemario, Niños salvajes, con el que obtiene el premio de la revista Czas Kultury (Tiempo de Cultura) al mejor debut literario del año. En 2008 publica su libro más reciente, el octavo, bajo el título Centro de liquidación de siniestros.

No hizo nada, y precisamente
por eso, cuánto hizo.
¿La vida? Nunca en la vida.
En ese caso
¿punto en boca?

¿Cuánto le das?
¿Que cuente los números cardinales
y evite errores cardinales?
Con gran tolerancia
nos acompañamos mutuamente,

fíjate por ejemplo en el modelo
de cinta ¿Es nuestro destino?
Estoy agotado y subrayo
las intermitentes huellas. ¿Desde que no recuerdo
adónde llevan?

De Poemas para fumadores