14 de enero de 2010

Elżbieta Wojnarowska V

Delicadamente
como golondrinas doradas
vuelan de tus dedos
las más suaves vibraciones de los planetas

me tocas
con apenas un roce
un susurro
para no asustar
ni una estrella

ya sé qué es el cielo

pronto me enseñarás
el infierno

De Eróticos y otros poemas

2 comentarios:

carmensabes dijo...

Después del cielo, siempre llega el infierno...el amor... ohhh

Me encantó el poema Abel, gracias.

Abel Murcia abelams77@gmail.com dijo...

Gracias a ti, Carmen. Siempre he querido pensar que esa aparente lógica inevitable de cielo e infierno como consecuencia el uno del otro es más un mito que una realidad, pero igual estoy equivocado.
Saludos,

Abel