7 de diciembre de 2011

Michał Sobol (1970)

Arrugas

Y así también el cuerpo pierde la memoria
de lo que fue una vez. En eso consistiría la vejez,
las células corren, con el tiempo en el orden
se desliza el azar. La piel simplemente
no recuerda cómo se colocaba alrededor del ojo,
no es por maldad, es por olvido. El devenir de las arrugas
no es nada más que olvido,
a fin de cuentas nada. Los álamos arden
con un frío fuego. Los románticos vieron el horror
en las negras siluetas de los árboles sin hojas,
y con razón. Los álamos no tienen nada que ver con ello.

De Naturalia

3 comentarios:

Angelus dijo...

¿El álamo es un árbol común en Polonia? Tenía entendido que era del centro y sur de Europa; me desentona un poco esta especie por esas latitudes. En todo caso, feliz regreso de poesía polaca tras largos meses en los que, sin duda, ha dado tiempo a envejecer. Saludos.

Abel Murcia abelams77@gmail.com dijo...

Pues sí, el álamo es bastante habitual en Polonia, aunque hay gente que lo confunde, por raro que pueda parecer, con el abedul. Y no sólo el árbol es frecuente, sino que la denominación -topola- tsmbién tiene una presencia literaria importante. Yo tambén me alegro de este regreso, aunque no creas que es fácil... Será cuestión de la edad...
Saludos.

Gloria Ortega Pérez dijo...

Descubrí anoche Al trasluz, pero quizás no estoy entendiendo bien las entradas de los poemas y me asaltó una pregunta por el comentario de Angelus. El autor de la poesía que publica el Blog es Abel Murcia?
Gracias